Acertamos al soñar porque es lo poco que nos queda. Entre el silencio de la noche, cuándo la ciudad duerme y sólo los gatos son los dueños de la calle. Casi se puede comparar con la calma que te da la montaña, pero un poco más gris. El asfalto está lleno de emociones, y de insomnio en las pocas ventanas que todavía tienen luz. Algunos ven películas, otros intentan encontrar lo que perdieron mirando las farolas. Si adivinas la b.s.o que se escucha tras la ventana de aquel que no puede dormir, te doy un beso. En las escenas del cine está la soledad de alguien que no sabe vivir sin ella. Las escenas de sexo en la habitación de un hotel que parece un vagón de metro. La música en los oídos a cada viaje, pensando en dios sabe qué. Si nuestra vida fuera una película sonaría La valse d'Amelie de fondo. Por que hay momentos que están muy lejos de la realidad y más cerca que cualquier sueño. Y son los que nos hacen vivir. Aunque nos de miedo, y sintamos mariposas imaginando un futuro. Porque hay segundos que te atrapan por dentro y son los responsables de que te brille al mirada. El silencio en medio de la noche. Volver a casa sonriendo. Grábame mientras sorbo el café y dedícate a escuchar mi respiración cuando me extrañes, tumbado en tu habitación con la mirada fija en el techo. Por el momento las calles de Madrid no están tan mal. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo así.
Soñar y nunca dejar de hacerlo.
Acertamos al soñar porque es lo poco que nos queda. Entre el silencio de la noche, cuándo la ciudad duerme y sólo los gatos son los dueños de la calle. Casi se puede comparar con la calma que te da la montaña, pero un poco más gris. El asfalto está lleno de emociones, y de insomnio en las pocas ventanas que todavía tienen luz. Algunos ven películas, otros intentan encontrar lo que perdieron mirando las farolas. Si adivinas la b.s.o que se escucha tras la ventana de aquel que no puede dormir, te doy un beso. En las escenas del cine está la soledad de alguien que no sabe vivir sin ella. Las escenas de sexo en la habitación de un hotel que parece un vagón de metro. La música en los oídos a cada viaje, pensando en dios sabe qué. Si nuestra vida fuera una película sonaría La valse d'Amelie de fondo. Por que hay momentos que están muy lejos de la realidad y más cerca que cualquier sueño. Y son los que nos hacen vivir. Aunque nos de miedo, y sintamos mariposas imaginando un futuro. Porque hay segundos que te atrapan por dentro y son los responsables de que te brille al mirada. El silencio en medio de la noche. Volver a casa sonriendo. Grábame mientras sorbo el café y dedícate a escuchar mi respiración cuando me extrañes, tumbado en tu habitación con la mirada fija en el techo. Por el momento las calles de Madrid no están tan mal. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo así.
