Sonrisas predeterminadas.

Ella, la presidenta de los estados de ánimo. Un día feliz soñando como nunca y al siguiente odiando haber soñado. La que juega a luchar contra el tiempo que se le escapa de las manos. La que se pierde entre la luna y toma el café muy frío en verano y sólo, por supuesto. La que alarga las noches y los minutos se le quedan cortos. Y cuenta unicornios en medio de la noche porque no puede dormir, le matan los recuerdos. Anhela escapar y sabe muy bien a donde y también sabe que es improbable que no quiere decir imposible así que intenta calmar sus ansias perdiéndose entre relatos ajenos o carcajadas predeterminadas. El tiempo está volviéndose loco. El telediario habla de super modelos esculturales listas para lucir sus cuerpos, nerviosas por la excitación antes del espectáculo. Y en su casa, pintura descorchada y humo gris de todos los cigarros que no fumó. Crímenes efímeros de esperanzas e ilusiones. Asesinatos a sangre fía en medianoche y letras de canciones que ya no dicen nada. Que dijeron tantísimo que se quedaron sin voz. En las paredes ya no quedan señales, ni en el cielo.