¿Por qué no me llevas a otro lugar?

Hay conchas en el mar que esconden secretos y si acercas tu oído a ellas y cierras los ojos, escuchas un vaivén de deseos. Aquellos que se piden cuando se cae una pestaña, los de las tartas de cumpleaños o los que se piden simplemente para seguir viviendo. La música en las calles aviva los corazones y, a veces logran sonreír sin darse cuenta. ¿Y sabes que con las llaves de los extintores se pueden abrir mil mundos?