'Hay sábados en los que la noche se alarga, y nunca me gustó llegar a casa cuando ya amaneció. Este domingo soleado me dio los buenos días mientras volvía en un autobús lleno de gente ajetreada.'
Entré en un país lleno de carcajadas, donde los cafés se tomaban a pequeños sorbos y no había prisa por ir a casa. Por las calles estaba la alegría en forma de funciones callejeras. Los niños aplaudían y se divertían mientras veían el espectáculo. Algunos sentados con las piernas cruzadas soñando con que quizá eso, sería la vida real. Por las mañanas, las hojas de los árboles me contaban historias colándose por la ventana de mi habitación. No voy a negarte que a veces, apareces por las calles mirándome, que en aquella cafetería faltabas y en el agua también. Jugué al parchís y gané, a las cartas y también, ya se sabe el dicho del afortunado en el juego, desafortunado en... prefería haber perdido.