Un helado se deshace en una boca cercana, y al lado unos labios se comen pensando que quizá no hay mañana. Vivir el día de principio a fin es el lema. La cámara de fotos se desliza entre la rutina bajo el sol o las nubes. El banco más solitario del mundo está lleno de nombres grabados de gente que se juró amor, amigos inseparables o marcas de territorio. Puede que hoy ya no existan esos lazos pero seguro, aquel día fue especial. Y hay señales vayas por donde vayas. Los que están, los que nunca estuvieron pero siempre lo desearon, los que nunca estarán. Personas comiéndose el alma. Orgasmos escondidos entre sábanas, hierba o simplemente la felpa de algún coche. Hay palabras que dedican un libro, ramos de flores pidiendo disculpas, peluches con perfume o sonrisas cosidas a su corazón. El cine está lleno de besos y las calles llenas de recuerdos.