En el tercer bar de la cuarta esquina.

Tengo que admitirlo; Me dueles demasiado, tanto que casi te pido por cada navidad. Y es que ya lo sabes, me duele de una forma descomunal la manera en la que te extraño. Me quedé sentada en el sofá, con un café en una mano los días pares y un cubata de ron en la contraria los impares. Esperaba que llegases con tus vaqueros desgastados y ese jersey que tanto me gusta (porque es bastante improbable que aparezcas desnuda en la puerta de mi casa). No he podido evitar visualizar la manera en la que pondrías tu chaqueta en algún lugar para empezar a dejar escapar el calor de tu cuerpo, subiendo el color de mis mejillas. Y me contarías cualquier anécdota absurda para romper el hielo creyendo que así sería la forma más correcta, cuando en realidad lo que a mí me hubiera gustado es que me contases cada uno de los sueños húmedos que hemos protagonizado cada vez que cerrabas los ojos. Y seguí imaginando como me pondría mi mejor gala y te hubiera hecho una petición entre besos alcoholizados para que me sacaras por cada uno de los pueblos de esta ciudad, colonizando cada uno de los bares. Siempre he querido poder decir 'he estado en todos los baños de todos los bares de esta jodida ciudad, con ella'. Dejarnos las apariencias yelbuenhacer en cualquier papelera de tu calle. Tratar al amor como una jodida bestia y follarnos hasta que amanezca. Sin delicadezas ni miramientos. Gastándonos los labios. Sacándonos de quicio. Subiéndonos al quinto cielo para más tarde despertar en los infiernos, al ritmo de cualquier canción. 
Encerrarnos en nuestra habitación para robarnos cuatro besos tontos y cien pecados capitales. Intercambiándonos los papeles y subiendo las apuestas. Colgando en la puerta un cartel que deje bien claro que entre estas cuatro paredes nos reservamos el derecho de admisión. Mientras me dejo envolver entre polvos y orgasmos de una noche de primavera. Porque al verano aún le queda algún que otro telediario. 
Les sigo sonriendo a tus vaqueros. Porque a poco más le puedo sonreír últimamente. Yo ya me he vestido con mi mejor desnudo y te sigo echando de menos.