Feliz no san valentín.
Quiero no querer despedirme nunca, ni cansarme de no tener fuerzas para más besos porque me los has robado todos. Quiero que cuando ya no pueda más me mires a los ojos y me digas esas cosas que hacen que me quede muda. Quiero que me lleves a todos esos lugares desde donde el mar se ve más azul que nunca, ver como el sol se muere lentamente dejándonos la piel con retazos de sueños, y quién sabe si algo más. Que te rías de mis quejas sin sentido, y que hagas que todas las cosas, así, de repente, se hagan minúsculas. Quiero volar a otras ciudades y jugar a ser dos extrañas que se pierden por las calles pero que saben dónde encontrarse bajo las sábanas. Poder darte las buenas noches, y después los buenos días. Un día sí, y el otro también. Que te quedes todo el tiempo que quieras, mientras te sobren las ganas de conquistar el mundo conmigo.
