Dime, ¿quién te conoce más que yo?



Y tal vez te canses, te acaben por aburrir las noches vacías y esta melancolía barata que llega hasta tus pulmones sin saber muy bien por qué. Quizá te duelan demasiado los brazos como para seguir sujetando una carga tan pesada. Siempre supe no eras como las demás. Que tus ojos siempre acababan por traicionarte. Que llorabas siempre sin saber el motivo, cuando toneladas de recuerdos caían sobre tu espalda. Que nunca estabas segura de nada, ni siquiera de ti misma. Que eras experta en correr detrás de aquellos que ni siquiera volvían la vista atrás para mirarte, pero creías que valía completamente la pena caminar a su vera un poco más. Que disfrutabas la compañía hasta que la pena se te volvía a enquistar otra vez aquí, muy cerca de donde mis manos intentaban perderse de nuevo. Aún así, querer se te daba bien, aunque no fuese a plazo fijo, nadie dijo que en esta vida las cosas tuvieran que tener la etiqueta del 'para siempre'. Pero eso sí, nunca te atrevías a mirar al frente, el futuro era como una mancha negra que prometía devorarlo todo, hasta el último resquicio de felicidad que a veces coloreaba tus mejillas. Hasta la última sonrisa que te robé cuando aún eramos desconocidas una tarde de viernes, hace ya tanto tiempo. Tu mundo está lleno de vidas paralelas, pero nunca sabes cómo encajar en la de los demás, o cómo terminar de interpretar bien tu papel sin salirte del camino. Por eso, algunas noches, te tumbas en la cama y sueñas con poder despertarte lejos otra vez, poner todos los datos a cero, y salir a conocer cualquier lugar perdido. No te lo tomes como algo personal, quizá el viento cambie de dirección y te sacuda tanto por dentro que acabes por querer quedarte aquí, con un mensaje de buenas noches entre tus manos y un  cosquilleo subiéndote por tus piernas
~Your.Nietzscheana